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domingo, 20 de noviembre de 2011

Dampyr caperucita y el Lobo Scout

Había una vez una joven que vivía en la linde de un bosque...
Su nombre era Dampyr, poseía una serie de facultades que la hacían especial y diferente, y por tanto, inaceptada por sus semejantes. Era conocida entre sus amigas como la viuda negra, pues sin saber muy bien como, todos sus pretendientes morían al poco tiempo, victimas de una hemorragia fatal entre sus brazos. Dampyr era la causa de la muerte prematura y por ello lamía las heridas de los jóvenes, pensando que el dulce sabor de la sangre era el ultimo regalo que ellos le daban.

Por eso, a modo de recordatorio de cuan peligroso eran sus besos, siempre llevaba una caperuza color rojo sangre cuando cruzaba el bosque, a modo de advertencia para los osados que anhelasen pretenderla.

Todas las noches, Dampyr cruzaba el bosque cubierta con su caperuza hasta el hogar de Hell, para que esta proporcionase los carbones que en el plenilunio Dampyr encendería en su habitación, buscando encontrar el calor que de forma natural se le negaba...

Aquella noche, Dampyr caminaba por el bosque como cada mes, pensando en el calor que siempre ansiaba en las frías noches de invierno... en los cadáveres que en la fosa se retorcían por su causa, secos de sangre, en su maldición por sentirse joven, rápida y fuerte...sin tener en cuenta que un grupo de Scout estaba acampando aquella noche por la zona.

Caminaba despacio a pesar de que era consciente de que el bosque estaba ocupado por aquellos humanos, amantes de la naturaleza; y pensaba en quien podría ser su próxima caza cuando, sin saber muy bien de donde, escucho el ruido de unos pasos que probablemente buscaban ser escuchados por Dampyr. 
Si es un Scout -pensó Dampyr- me alimentaré de su sangre...solo por tener la osadía de acecharme en mi territorio...

Sin embargo, algo diferente a lo que pensó quiso atacarla desde la copa de un árbol...algo que no podía ser un simple humano,algo con demasiadas agallas para atacarla a pesar de la advertencia de la caperuza que la ensalzaba como la viuda negra del bosque.

Y de pura suerte, ese ser cayó de la copa del árbol desde una altura increíble, errando el golpe fatal y...
era solo un Scout¡¡ un "Scout" que se atrevía a espiarla?? a ella?...y que hacía allí arriba? la había visto cruzar y se había escondido allí para no ser visto? o acaso intentaba... No,no,... era solo un humano...un humano de sangre liquida y caliente...

Dampyr sonrió ante la osadía de aquel humano, el cual con el hombro herido la miraba desde el suelo...la miraba...y por primera vez en su vida, Dampyr sintió pena por lo que podría haber sido su víctima y sin saber muy bien por que, intento ayudar al Scout herido.

Orgulloso¡¡ -Pensó entre dientes- el Scout se levanto sin ayuda de Dampyr,desapareciendo veloz entre la espesura del bosque... Había huido de ella, que por primera vez mostraba su lado amable...y ni siquiera mencionó su nombre para que Dampyr pudiese recordarle...

Muchas lunas pasaron y Dampyr no podía evitar preguntarse por aquel Scout, que bajo la luna casi llena y herido huyo de ella... Recordaba su rostro ensombrecido por el dolor, sus fuertes manos y sus dispares e inquietantes ojos...tiernos, duros y e imperecederos.

Por que tanta importancia para un casual del destino? -Se preguntaba- Y pidió consejo a Hell, pero su mirada era un hielo que quemaba...habló con las Moiras, pero el tapiz estaba tan sucio de sangre que no se podía leer... Así que decidió seguir su eterno vagar por las noches...
No sabia por que se preocupaba por un suceso de unos segundos con un humano...

Hasta que de nuevo, en una noche de plenilunio, Dampyr, con su caperuza color rojo sangre, se adentro en la negrura del bosque sin producir ningún sonido más allá del de su propia respiración...

Caminaba atenta al bosque y sus peligros, con el miedo a la oscuridad, como siempre, oculto en la penumbra que le proporcionaba la luz de la luna llena y con los sentidos despiertos...oculta bajo su capucha. 

Sentía un frío aterrador, un frío natural que poco a poco, a medida que se adentraba en el bosque, disminuía...y esto la inquietaba, pues solo los carbones de Hell podían descongelar el frío de sus entumecidos huesos...

Escucho en la lejanía el sonido de un corazón, que con ritmo tranquilo bombeaba sangre tan ardiente como el magma. Su tamaño debía de ser descomunal y a cada paso que daba, más seguridad tenia de que el ser que poseía ese corazón sabia de su llegada al bosque, su bosque... y la llamaba.

Dampyr se creció ante el peligro, dispuesta a pelear por lo que era suyo...y adopto la postura defensiva que desde pequeña usaba. Descubrió su rostro, arqueo su cuerpo, sacó sus incisivos...y empezó a correr, dispuesta a morder, desgarrar y apoderarse de aquella gran fuente de poderosa sangre. Corrió, y corrió siguiendo su instinto depredador, atenta al bombeo incesante y cada vez más cercano del latido...
Su instinto la llevo a un claro en el mismo corazón del bosque...

Dampyr freno en seco al verle.

Allí estaba el Scout de aquella vez, sin heridas... 
Bajo la luna llena, la miraba desafiante con una sonrisa peligrosa en los labios. Su pecho, desnudo, estaba cubierto por un vello antinatural de ser humano.
Caminó descalzo hacia Dampyr. Su andar era seguro y a pesar de su forma humana, algo inquietaba a la joven, la cual se hallaba presa bajo el peso de esa mirada.

El Scout, a pesar de su aire intimidador, inspiraba en Dampyr una mezcla de curiosidad y sensación de peligro a partes iguales. Dampyr cerro los ojos, intentando descifrar el misterio de aquel ser, y sintió que respiraba sobre ella, olfateando su miedo a ser la presa por primera vez en la vida.

Y en un atisbo de valor, alzo la mano, escuchando de nuevo el latido de ese gran corazón, y el río de sangre cálida que corría por sus venas.Quiso morder...y mordió....pero lo hizo suavemente, sin desgarrar la dura piel del hombre, al igual que el hacia con ella, oliendo cada centímetro de su piel, sin miedo alguno...buscándose y jugando a ser mordidos y a morderse...y el calor de el aumentaba, transformando la piel en otra cosa...

Los dedos de Dampyr se fundieron con el pelaje de algo similar a una bestia, que sin saber muy bien por que, se dejaba acariciar por la pequeña sanguijuela que sabia que era Dampyr. La bestia rugió, pero Dampyr estaba demasiado absorta en el calor que le proporcionaba...demasiado extasiada oliendo la sangre cercana...y atacó solo por instinto...
A través del denso pelaje de la bestia manó la sangre, una sangre como ninguna otra...

Dampyr abrió los ojos, separándose al instante, y descubrió que entre sus colmillos había encontrado un lobo... Un lobo que triplicaba su tamaño. De un denso pelaje negro como la noche, colmillos tan grandes como su cabeza...un ser peligroso como ella, como el bosque que habitaba...
Pero Dampyr no quiso huir. Aquel ser la había llamado de forma inconsciente, le había dado su sangre sin miedo, le había mostrado su lado humano... Así que quiso permanecer junto al calor de su corazón por todas las noches venideras.

Y cada luna llena, Dampyr acude al bosque junto al gran Lobo, donde se alimentan mutuamente para que el resto del mes, sus formas humanas puedan cohexistir sin que Dampyr sienta el frío eterno que la condena...y el Scout pueda controlar el fuego de su lobo interior...